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  • Silencio Blanco

    paura_32

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    paura_32
    Silencio Blanco
    Capitulo XII - Los Mayas.

    Caminaba entristecido a los grandes bosques del Este. La ciudad, hecha ceniza, se veía aún la lengua de polvo negro que salía de ella. Era mediodía, cuando, oí algunos arbustos moverse. El cabayo se paró en seco, y derrepente, empezé a escuchar susurros. Eran personas.
    Bajé del cabayo, caminé lentamente, y...derrepente saltó un niño hacia mí.
    Yo, aliviado, le dije :

    (Palex) : No estoy para bromas, niño. Vete.
    El niño me miró extrañado, cuando sacó un martillo.
    Me golpeó tan fuerte en la cabeza que me desmayé.

    (14 horas después)
    (Ubicación : Selva Negra)

    Desperté en un carruaje raro, de madera. El niño de antes me llevaba (enjaulado) en la carreta. Le dije lo primero que se me vino a la cabeza.

    (Palex) : Oye, niño, ¿donde estamos y a donde carajo vamos?

    El no contestaba, asique le di una bofetada. Él sacó un cuchillo, y sin hablar, me advirtió.
    Se bajó del carruaje, y me cautivó las manos. Llevaba una tunica sucia, de color blanco. Me llevaba un niño por la selva, pero, llegamos a una cascada. El crio bebió, y a mí, en cuanto me vió que iba a beber, me tiró al suelo.
    Seguimos nuestro camino, subiendo esa montaña. Y cuando llegamos al final, vimos, entre todo ese follaje de plantas, una ciudad. Me llevó a ella. Parecía una ciudad antigua, pero, en buen estado. Entramos por una puerta, y atravesamos toda esa gran ciudad. La gente, que parecía de color rojo, me miraban raramente. Hasta que llegamos a un templo. Era la edificación más grande de la ciudad. Nos vetimos a su interior, por la puerta principal.
    Y llegamos a una sala oscura, llena de personas.
    Cuando, el niño, amarró la cuerda en la que estaba amarrado, a una columna central. Derrepente oí una voz... extraña.

    (?) : شكرا علي.
    (Palex) : Muestré , capullo de mierda.
    (?) : ¿Y esos modales? Normal, solo es un bulgar marinero.
    (Palex) : Espera... ¿Cómo sabes que mi pofresión antigua era la marinería?
    (?) : Bueno, eso es fácil. Yo fuí el de ese mercado. Y el que trajo.
    (Palex) : ¿Ah sí? Pues, ¡muestrate y dime tu nombre!

    Una figura alta, en un trono de piedra, salía de las sombras. Y sí, era él.
    (?) : Me presento. Me llamo Erik444. Y sí, soy un rey. Rey de los Mayas.
    (Palex) : Para mí solo eres el rey de la estupidez. So' mendrugo.
    Después de eso hubo un gran , e inquietante silencio.

    Se acercó a mí, y me dió una gran bofetada.
    (Erik444) : Bueno, te he traido aquí por un motivo. Quiero, que me hagas el favor, de como abrir esas, moneditas negras.
    Y recordé, lo que me dijo iFerBoy hace un mes y medio. Eran monedas, podrían hacer billonarios a las personas que la obtenga.
    (Palex) : Ehhh, no.
    (Erik444) : Vamos, asín nos ayudamos tu y yo. Tú consigues riquezas y tu salvación, y yo, otra moneda con la que coleccionar.
    Asique, dime ese secretillo, ¡Dime!

    (Palex) : Dije que no, y un no, es un no.
    Entonces se acercó a las sombras de nuevo. Y dijo desde ellas.
    (Erik444) : ¿Sabes quién es el <<Mangazána>>?

    (Palex) : Ehhh, no.
    (Erik444) : Genial, asín lo sabras.
    Derrepente salió una vaca de esas sombras. Y, al minuto, salió una especie de tigre, con melena, mezclado con un guepardo.
    Parecía simpatico, hasta que vió la vaca. Salió corrienfoa por ella. Era más veloz que una vala. Y le clavó todos sus dientes, en los ojos, cuando, salió volando un craneo. Cuando terminó de comerse el craneo y las patas y parte de la barriga, me miro fijamente a mí. Dió un gran salto, y se valanzeó a mí. Cerré los ojos, pensando que moriría, pero, le tiraron de la cadena de plata, que tenía alrededor del cuello.

    (Erik444) : Ese es el Mangazána. Ahora, ¿me diras cómo se abren?
    (Palex) : ¡¡¡Nunca!!!
    (Erik444) : Está bien. Te daré el plazo de un solo día. Sino me lo dices, mi amiguito, te comerá.
    Acto seguido, me clavaron unos aros de espinas alrededor de las piernas, los brazos, uno en el abdomen y otro, en la frente.
    Después se fueron todos y apagaron toda fuente de luz, escepto una pequeña vela. Miraba a la oscuridad, y solo veía, los ojos brillantes de aquella bestia.